Yoga y vejez

01.10.2017

By B.K.S. Iyengar

Nunca es demasiado tarde en la vida para practicar yoga. Si tenemos un cuchillo que no utilizamos, ¿qué ocurre? Que se oxida, ¿no? Si queremos seguir utilizándolo, hemos de afilarlo con regularidad. Puede que tenga usted cincuenta o sesenta años y se pregunte si no es demasiado tarde ya para abordar la práctica del yoga. Una parte de su mente le dice "adelante", y otra parte de su mente duda. ¿Qué parte de su mente es la que duda? Tal vez sea miedo. ¿Que produce ese miedo? La mente está jugando triplemente con usted. Una parte quiere seguir adelante, la otra duda, y la otra crea miedo. Los tres estados son causados por la misma mente. El tronco es el mismo, pero el árbol tiene muchas ramas, Y nuestra memoria también nos juega malas pasadas, al reaccionar fuertemente sin darle oportunidad a nuestra inteligencia para pensar. Deben decirle al lado destructivo de la mente que se quede callado, y entonces podrán aprender.A todos se nos da por excedernos en lo malo y para eso la edad no cuenta; pero para una cosa buena sí cuenta. ¡Deberíamos más bien cometer excesos en cosas buenas!El miedo nos dice que a medida que avanza la edad, aumentan las enfermedades y el sufrimiento. Nuestra mente nos dice que deberíamos haber hecho yoga antes, o que deberíamos haber continuado y no haber parado cuando éramos jóvenes. Ahora decimos que somos muy viejos y que quizás es demasiado tarde; así vacilamos. Es mejor empezar sin más y, una vez que hemos empezado, mantener un ritmo regular de práctica. A una cierta edad, el cuerpo empieza a decaer. Si no hacemos algo, dejamos incluso de suministrar sangre a zonas a las que antes sí suministrábamos. Al realizar asanas (posturas) hacemos que la sangre nutra las extremidades y las profundidades de nuestro cuerpo, de forma que las células se mantengan sanas. ¿Por qué dejar que llegue la sequía cuando podemos irrigar el cuerpo? Cuando es posible irrigarlo, deberíamos sin duda hacerlo. El no hacerlo permite que las fuerzas ofensivas aumenten y que las fuerzas defensivas mengüen. La enfermedad es una fuerza ofensiva. A medida que crecemos el poder defensivo va a menos y el poder ofensivo va a más. Un cuerpo que lleva a cabo una práctica yóguica es como un fuerte que mantiene en alto su poder defensivo, de modo que el poder ofensivo en forma de enfermedades no puede introducirse en él. ¿Qué prefiere usted? El yoga ayuda a mantener el poder defensivo a un grado óptimo, y eso es lo que se denomina salud. Así pues todos ustedes pueden hacer yoga, pueden hacerlo de forma sensata, conociendo sus limitaciones.

Fragmento del Libro: El árbol del Yoga.

El popular Maestro B.K.S. Iyengar murió a los 95 años y practicó la disciplina hasta pocos meses antes de su muerte. Tenía oficina en 72 países y escribió más de 140 libros.